La economía a menudo se presenta como un campo de cifras frías y decisiones técnicas, pero el reciente informe coordinado por FETS y la XES demuestra que el dinero nunca es neutro y que el sistema financiero actual, basado en la especulación y la deuda, impacta de forma más severa en las mujeres y las disidencias sexuales. Frente a este orden financiero patriarcal y colonial, surge la necesidad urgente de avanzar hacia unas finanzas feministas que no busquen simplemente «incluir a las mujeres» en las estructuras existentes, sino cuestionar las bases de un modelo que invisibiliza el trabajo reproductivo y los cuidados necesarios para el mantenimiento de la vida.
Un diagnóstico sobre la realidad de las organizaciones
El estudio revela que las organizaciones de la economía social y solidaria (ESS) con base feminista son motores de resistencia y democratización. Estas iniciativas nacen de la unión de iguales para generar autoempleo y recursos desde la comunidad, demostrando que es posible construir bienestar incluso partiendo de cero. Sin embargo, el acceso a la financiación sigue siendo un obstáculo estructural: los datos globales indican que apenas el 0,13% de la Ayuda Oficial al Desarrollo llega realmente a organizaciones feministas.

En la práctica, estas entidades enfrentan una banca convencional que aplica criterios de riesgo rígidos y no comprende las lógicas horizontales o los saberes indígenas y comunitarios. Muchas cooperativas de cuidados, por ejemplo, logran dignificar el trabajo y pagar salarios justos, pero operan con márgenes tan estrechos que no pueden cubrir tareas de gestión o inversión sin apoyo externo. A pesar de esto, el informe destaca que el 96% de estas iniciativas generan ingresos propios, lo que demuestra su viabilidad y compromiso con la autonomía económica.
Propuestas para una transformación real
Avanzar hacia unas finanzas feministas implica que las entidades de financiación ética, como Fiare Banca Etica, sigan profundizando en relaciones basadas en la confianza y el acompañamiento, más allá del simple préstamo de dinero. El informe propone herramientas innovadoras como los avales mancomunados, donde la comunidad distribuye el riesgo de forma colectiva, o el impulso de fondos como el Fondo Dalia, que ofrece donaciones flexibles para fortalecer las estructuras internas de las organizaciones lideradas por mujeres migrantes y disidencias.


Finalmente, el documento apela a la responsabilidad de las administraciones públicas para que incorporen cláusulas sociales feministas en la contratación y compra pública, reconociendo el valor de aquellas entidades que ponen la sostenibilidad de la vida por delante del lucro. La democratización de los cuidados debe incluir necesariamente su financiación, explorando alianzas público-cooperativas que aseguren que nadie tenga que elegir entre trabajar y cuidar en condiciones precarias. Solo a través de esta mirada situada y feminista será posible transformar el sistema financiero en una herramienta al servicio de la justicia global.
Avanzando hacia unas finanzas feministas – Promovem el finançament ètic i solidari
Photo credits
- Imagen portada de kieferpix en istockphoto.com (2026)
- FETS de fets.org (2026)
Quizás también te interese
Empezar de cero no significa estar solo
09.04.2026
¿Por qué unas historias llegan al cine… y otras no?
20.03.2026
Más allá del ladrillo: Construyendo el derecho a la vivienda en el siglo XXI
19.03.2026
Como Una Cabra: emprendimiento femenino que sostiene el medio rural
10.03.2026
La paz es la única inversión posible: la elección del Grupo Banca Etica
09.03.2026
13 Grados: Cuando el mar se convierte en comunidad
27.02.2026